Iniciarse como Técnico Electrónico Reparador

Introducción

Para iniciarse como técnico electrónico reparador y sumergirse al mundo del servicio técnico hacen falta sólo dos cosas, tener ganas y gustarte. Hay en internet mil artículos de cómo formarse, qué herramientas comprar, dónde, cómo y porqué. En definitiva todos dicen lo mismo y varios tienen bien en claro uno o dos objetivos, desinformar o venderte algo. En este artículo no vamos hablar de eso, sino más bien de cómo mantener un objetivo claro hasta encontrar los resultados que buscamos.

 

Qué es lo que buscamos?

Ese es el primer planteamiento que uno debe hacerse. Y no me refiero a la especialidad, sino, en qué lugar me quiero ubicar. Para explicarlo mejor, en este mundo hay varios “bandos”. En primer lugar están los que quieren hacer plata. Luego los indecisos que no saben cómo terminar de formarse o cómo seguir. Y finalmente el que brinda un servicio al cliente.

Para el primer caso, bueno no hace falta mucha cosa. Nosotros los denominamos “cambia piezas”. En definitiva cualquiera puede hacerlo. No se necesitan muchos conocimientos o práctica y es el camino más fácil.

En segundo lugar, los indecisos. Acá la cosa cambia un poco, todos pasamos por esta etapa. Hay que estudiar y comprender a fondo lo que hacemos. Pero algunos se quedan a la mitad del camino, ya sea por circunstancias ajenas o porque sencillamente están perdiendo el rumbo. Y hay gente que llega a este punto y no avanza más. Está en nosotros continuar aprendiendo y adquirir experiencia. Ese es el momento en la vida de un técnico electrónico reparador que determina si tiene vocación o no.

Finalmente podemos encontrarnos en una muy buena situación. ¿Y cómo nos damos cuenta de eso? Bueno es muy simple, llegado a este punto proveemos de soluciones a la gente. Esto quiere decir que nos comprometemos y cumplimos. Como resultado obtenemos muchos gracias, el cliente te quiere y por supuesto hacemos plata.

Resumiendo, hay que saltarse el camino fácil y tener cuidado con acostumbrarse. Porque también existen las buenas “rachas”. Y me quedo con eso último, las rachas hacen que nos confiemos y dejamos de lado cosas que podríamos aprender. No hay que quedarse y aquí mi consejo; ponerse como meta no tener que devolver un aparato por no poder repararlo sino por no haber una solución. El resto llega solo y con el tiempo llegarás a ser un excelente técnico reparador.

 

El cliente siempre tiene la razón

Seguramente habrás escuchado esa frase mil veces. Pero en este oficio no es así. Y siempre digo lo mismo a todos los que me comentan de algún desacuerdo; primero hay que hacer la autopsia del aparato. Y para eso hay que aprender algunos pasos que enseguida comentaré.

Pero como regla general decimos que no, por la simple razón de que ya nos daremos cuenta. En este sentido el cliente es culpable hasta que se demuestre lo contrario o nosotros lo hagamos.

 

¿Qué hacer al recibir un aparato en el taller?

Siempre hacer una inspección visual. Es fundamental y básico al momento de recibirlo. Esto determina si lo que dice el cliente puede ser verdad o mentira. Vamos, por poner un ejemplo, si el aparato fue abierto lo sé a los 10 segundos de tenerlo en mis manos. Hay que afinar el ojo y vas a ver cómo no se te escapa ninguno. Muchas veces dejo sorprendidos casi boqui abierto cuando le digo a un cliente: ¿Y para qué lo abrieron?, ¿A dónde lo llevaste a reparar?, etc.

Anotar con las palabras exactas del cliente el desperfecto que acusa. Siempre dejar para el final de la “negociación” luego de anotar todo “la pregunta”. De cuál hablamos, bueno de esta: ¿Usted estaba presente al momento de manifestarse la falla del aparato? Esto parece ridículo, pero puede despejar muchas dudas de acuerdo con lo que diga el cliente. La clásica: No yo estaba, mi mujer me dijo…

Probarlo frente a él, parece tonto decirlo, pero muchas veces nos hemos olvidado (y me incluyo).

Por último el análisis en nuestro taller. Esta es la etapa más compleja de una reparación, pero como ocurre en un crimen, se pueden juntar todas las piezas y armar el rompecabezas. Acá el arte de la autopsia lo sacará cada cual con sus métodos. Lo importante es aprender a diferenciar entre los cuatro tipos de fallas que puede tener el equipo.

 

Los cuatro tipos de fallas que puede tener un aparato

Las más normales son las ocurridas a causa del mismo aparato. Son las que pasan bajo condiciones normales de funcionamiento.

Después están las ocurridas a causa de elementos externos. Como por ejemplo, líquidos, golpe de tensión, rayo, etc.

Luego las provocadas por el cliente y acá hay para todos los gustos. Desde aparatos abiertos y audaces intentos de reparación. Hasta el cambio de un equipo por otro igual para aprovechar la garantía.

Y por último las provocadas por otros “técnicos”. Esto es como heredar un caso de un triple homicidio sin resolver porque se murió el que estaba a cargo de la investigación. No hay a quién preguntarle qué hizo o qué quiso hacer. Y si lo conocemos lo más probable es que no le preguntemos (este es un código interno de no hablar de los colegas).

En definitiva, acá hay que esforzarse y enserio. Yo hace mucho tiempo que reparo al gremio y puedo decir con certeza que he resuelto muchos crímenes. El secreto está en lo que podemos ver. Y este es un punto fundamental, no tocar nada hasta tener una idea aproximada del camino de reparación que intentaron realizar. Es como seguir las migas de pan, una vez claro podremos identificar algún error o continuar por la misma senda de reparación.

Como verás identificando las fallas normales, externas, de clientes o de colegas podrás definir por ejemplo, el precio de la misma.

 

No mentirle al cliente cualquiera sea el caso

¿Alguno vio la película Un Día de Furia? Bueno, si no es así véanla está muy buena.

Nosotros en cualquier momento podemos tener un día de esos. A diferencia de un cirujano que si no deja los problemas afuera puede que termine preso. A veces nos encontramos en momentos difíciles, a lo mejor económicos, o de salud. Y las cosas no salen por más que lo intentemos cien veces. Y voy a contar una pequeña anécdota.

Una vez tenía un día de esos y mis acciones terminaron con la vida útil y visual de un aparato al estrellarlo contra algo muy duro. En consecuencia había resuelto la falla pero me generó un problema menor ja.. Llegado el momento de entregarle el aparato al cliente decido enfrentarlo y decirle ni bien cruzó la puerta: …”ya está, lo tengo resuelto”… El cliente contento se acerca y termino la frase diciendo: …”no sirve más, lo estrellé contra el suelo”… A lo que responde con ceño fruncido: …”queeeeee!”…

Después de una sincera explicación y disculpas entrego otro en su lugar. Mejor, más nuevo y con una garantía extendida. Al día de hoy todavía sigue siendo cliente mío.

Como verán hasta en el caso más extremo hay que decir la verdad. Nada te excusa tener que dar vueltas al cliente con cuentos de fábulas. Decir lo que realmente sucede es más efectivo y sano. No hay forma que alguien en su sano juicio se enoje si estás siendo sincero. De encontrarse con alguien así, lo que sigue es muy simple. Preguntarle: ¿se lo preparo para que se lo lleve? Acá tengo algunos colegas anotados que puedo recomendarle, ¿se los anoto?. Fin de la discusión…

 

Conclusiones

Si llegaste hasta aquí este es quizás el mejor consejo para iniciarse como técnico electrónico reparador que te puedan dar. Manteniendo como objetivo principal brindar un servicio al cliente. Todo lo que llegue a través de la experiencia propia y ajena, como estas líneas, es sin duda la mejor manera de comenzar. Después se verá si el soldador que me compro es de marca Goot o Ayax. Si el tester es Unit o Fluke. Auto rango, analógico… Curso presencial o a distancia…

Mi consejo, el que sea. Sólo hay que saber usarlo y no todos saben, se entiende? Sin más que decir porque sino no termino más, éxitos totales.

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